De obstáculos y villanos (II) 1


Todo protagonista que se precie debe superar una serie de obstáculos a lo largo del relato para lograr aquello que se propone. Los obstáculos sirven al escritor para desarrollar el conflicto y moldear a los personajes en sus respectivos arcos de transformación.

 

Ya vimos que el villano no es otra cosa que el mayor obstáculo al que se enfrenta el héroe. En su empeño porque el héroe no consiga su propósito, el villano puede arrojarle diferentes obstáculos cada vez más difíciles de superar. Pero ¿puede el héroe arrojar obstáculos al villano?

 

Existe un tipo de relato de competición en el que protagonista y antagonista no tienen objetivos opuestos sino que luchan por alcanzar una misma meta. Deportes como las carreras de coches, el atletismo o el golf son claros ejemplos donde no hay un choque frontal entre los participantes, sino una serie de pruebas para determinar quién posee las mejores habilidades.

 

Indiana Jones y René Belloq son respectivamente protagonista y antagonista de En Busca del Arca Perdida (Raiders of the lost ark). Ambos ansían encontrar el arca de los condenados aunque sus planes una vez la encuentren son claramente diferentes (lo cual marca también su diferencia como héroe y villano).

 

En estos casos el protagonista es en sí mismo un obstáculo para el antagonista. Y siempre que no rompa la relación afectiva con el espectador (la empatía), estaremos encantados de que utilice todas las herramientas a su alcance para ponerle las cosas difíciles al antagonista.

 

Así ocurre en esta secuencia en la que Indiana Jones roba el arca a su oponente Belloq y le gana la partida utilizando el único objeto del que dispone: un camión.

 

 

En muchas ocasiones las historias no parten de un deseo explícito del protagonista por alcanzar una meta, sino de la necesidad de impedir que el antagonista logre su objetivo. Ocurre en el ejemplo anterior de Indiana Jones, pero se ve mucho más claro en Jungla de Cristal (Die Hard), cuando John McClane se convierte en el principal obstáculo para el villano que ha secuestrado un edificio con rehenes.

 

Gran parte de la gracia de esa película está en ver como McLane sabotea continuamente los planes de Hans Gruber como si de un niño irreverente se tratara. Pero a su vez, Gruber se presenta como el principal obstáculo para que McLane pueda reconciliarse con su esposa y evitar lo que parece un divorcio asegurado.

 

Los obstáculos arrojados por el héroe pueden ser también una excelente herramienta para resaltar la amenaza y la imbatibilidad del villano. En Terminator, Kyle Reese logra colocar un explosivo en el camión que conduce el robot asesino haciéndolo saltar por los aires y provocando un fuego del que parece imposible sobrevivir. Sin embargo, cuando los héroes creen haber vencido, el robot se levanta de entre las llamas con un aspecto absolutamente terrorífico y amenazador. Realmente parece imposible acabar con él.

 

https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/736x/98/9e/aa/989eaa6bf943d7a426240e2c5ade227a.jpg

 

Obstáculos internos

Hasta ahora nos hemos centrado en obstáculos físicos pero pueden ser mucho más interesantes y emocionantes los obstáculos internos porque son los que bloquean al personaje desde su propia mente.

 

Me refiero a personajes que deben superar alguna barrera mental para convertirse en quien realmente ansían ser. Los conflictos morales son el mejor obstáculo para crear dilemas internos y no es casualidad que la diferencia entre héroes y villanos sea precisamente la ausencia de moralidad.

 

Superar un complejo o adquirir fortaleza mental es también un recurso habitual para situar al protagonista ante su propio obstáculo.

 

En Rocky, el protagonista es un hombre tremendamente acomplejado que no cree tener lo necesario para triunfar en la vida. Es un tipo con mínimas ambiciones que seguramente sólo desea pasar desapercibido para que nadie le moleste y para no molestar a nadie. Cuando le ofrecen la oportunidad de su vida para enfrentarse al mejor boxeador del momento, parece obvio que Rocky tiene todas las de perder.

 

Obviamente el guión está inteligentemente construido para hacer que alberguemos una mínima esperanza en Rocky, pero a todas luces parece una apuesta perdida al inicio del relato. ¿Por qué albergamos esperanza? Porque es obvio que lo único que se interpone entre Rocky y el éxito es él mismo. Son sus miedos y sus inseguridades los que le atenazan.

 

Lo que viene después no es más que una lucha interna del personaje por adquirir confianza y demostrarse de lo que es capaz. A medida que va superando sus miedos Rocky se va despojando de esas capas superficiales que son su mayor obstáculo (más incluso que su rival pugilístico). El momento en que tumba a Apollo Creed en el primer asalto del combate representa la finalización de ese proceso. Al superar sus obstáculos internos es capaz de derribar sus obstáculos externos. A partir de ese momento, Rocky se da cuenta de que puede ganar la pelea, dando paso así al tercer acto de la película.

 

 

Otros personajes como Luke Skywalker o Harry Potter demuestran que superar los miedos internos es el único método para vencer a sus rivales. Una vez vencido ese obstáculo que les bloquea por dentro, el logro del objetivo se convierte en una consecuencia natural.

 

¿Conoces más ejemplos? ¿Tienes algo que añadir? ¡Escribe un comentario!


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Un comentario en “De obstáculos y villanos (II)