Logline: la prueba de fuego 1


Cuándo pensamos en escribir un guión son muchas las dudas que nos asaltan: ¿quién debería ser el protagonista?; ¿cuál es el conflicto principal?; ¿cuál es la mejor forma de estructurar mi historia?; ¿cuál es el mejor final?

No te alarmes, todas estas dudas son muy normales y no significa que estés haciendo nada mal. Es habitual no tener las cosas claras al principio.

Sin embargo el error que muchos escritores cometen es lanzarse a trazar argumentos, definir personajes y desarrollar tramas sin haber dado respuesta a esas preguntas básicas. Y no hay manera de obtener respuestas que escribir el logline.

Un logline es la mínima expresión a la que puede reducirse tu película. El logline no sólo es una buena herramienta para el guionista, también es una estupenda arma de marketing que será utilizada en los múltiples procesos intermedios que tienen lugar desde la venta del guión hasta la proyección en salas y televisiones.

Pero para lo que a nosotros nos interesa, el logline es la luz que guía al guionista, es lo que siempre nos recuerda de qué va nuestra historia y evita que nos vayamos por las ramas. En otras palabras, desarrollar el logline nos ahorrará mucho tiempo y esfuerzo en la escritura.

Un buen logline consta de una frase (dos como mucho) en la que se dejan claras tres cosas:

  • quién es el protagonista y cuál es su situación
  • cuál es su objetivo
  • cuál es el conflicto (es decir porque la historia no tiene una fácil solución).

Ni más ni menos. Y cuanto menos, mejor. En esencia, el logline representa el verdadero núcleo de la historia que quieres contar, así que cuanto más escueto y sencillo sea, mucho mejor.

Ejemplo: Un terco policía de Nueva York acude a una fiesta en Los Ángeles para intentar reconciliarse con su mujer justo cuando una banda organizada secuestra el edificio entero.

La película en cuestión es Jungla de Cristal (Die Hard), y aunque es un ejemplo muy trillado (y utilizado por Blake Snyder en su libro Salva al Gato), ilustra a la perfección lo que es un logline. El protagonista y su situación quedan bien definidos (un terco policía de Nueva York), su objetivo también (reconciliarse con su mujer) y el conflicto es más que evidente (una banda organizada secuestra el edificio entero).

Existe una estupenda web llamada logline.it donde puedes poner a prueba tu logline dejando que otros te den su opinión. Hay que registrarse y para publicar te piden que al menos comentes dos loglines de otros usuarios pero es una muy buena manera de testar tu idea.

Un apunte respecto a los personajes en las loglines: mejor no introducir nombres. No es necesario hacerlo, basta con definir su profesión o su estado de ánimo (si está deprimido, si se está divorciando o si le acaba de tocar la lotería, por ejemplo). Eso dará una información más útil y precisa que un nombre propio.

El logline hará que te enfrentes a la verdad sobre tu historia. ¿Estás preparado para la verdad?

El logline hará que te enfrentes a la verdad sobre tu historia. ¿Estás preparado para la verdad?

Y en esencia, si tu logline no funciona, si no se entiende a la primera o si tienes muchas dificultades para resumir tu historia en una sola frase, probablemente no hayas madurado tu idea lo suficiente como para ponerte a escribirla.

En muchos casos puede que nuestro logline definitivo nos decepcione, nos parezca que simplifica en exceso nuestra historia o que no es realmente lo que queríamos contar. Esto también es normal. Escribir el logline es un proceso de autodescubrimiento, es como quitar capas superfluas de tu historia hasta llegar a su corazón, a lo que realmente quieres contar. Puede que no te guste lo que ves, pero el logline no suele mentir.


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